El encuentro, realizado el pasado viernes en el Teatro Ocean de Mar de Ajó, tuvo como protagonistas a la guitarrista rusa Anastasia Bardina, al reconocido músico argentino Carlos Moscardini y al Ensamble Didáctico de Guitarras del IESMBA, en una jornada que acercó al público costero una propuesta de alcance internacional, con entrada libre y gratuita. La edición 2026 del festival, que contó con la dirección artística del maestro Juan Falú y se desarrolló en distintos puntos del país, rindió homenaje este año al maestro Roberto Aussel.
Pero esta vez la guitarra también permitió contar una historia que nace y crece en nuestro propio territorio. Junto a los artistas mencionados, cuatro luthiers del Partido de La Costa compartieron sus instrumentos y mostraron al público el trabajo artesanal que existe detrás de la construcción de una guitarra clásica, también conocida como guitarra española o criolla. Las guitarras fueron probadas durante la jornada por los propios músicos invitados, generando un intercambio que puso en diálogo la experiencia internacional con el saber hacer costero. A esta propuesta se sumó además la participación de estudiantes de Luthería, quienes tuvieron la oportunidad de tocar con las guitarras construidas por ellos mismos. La emoción de estos jóvenes al mostrar su trabajo fue también parte de una jornada que demostró que la cultura se construye cuando el conocimiento circula, cuando los oficios encuentran espacios para mostrarse y cuando quienes están aprendiendo pueden compartir escenario con quienes ya recorrieron el mundo.
Desde la Secretaría de Desarrollo Humano, Cultura y Comunidad, a través de la Subsecretaría de Cultura, celebramos especialmente que este festival vuelva a elegir a La Costa y agradecemos al Teatro Ocean por abrir sus puertas y hacer posible esta experiencia artística para toda la comunidad. Los artistas se llevaron, además, la emoción de un público que acompañó con entusiasmo y que hizo sentir que la música había encontrado aquí un lugar propio. Porque recibir Guitarras del Mundo es también abrirle una ventana al mundo a nuestra comunidad, pero hacerlo desde lo que somos: nuestros músicos, nuestros estudiantes, nuestros artesanos, nuestros espacios y nuestra gente. La guitarra fue el puente y La Costa, una vez más, el lugar del encuentro.